Cuando una instalación con equipos de cuatro fabricantes distintos deja de funcionar bien, la conversación empieza casi siempre en el lugar equivocado. Se revisa cuál de los equipos falló, y en la mayoría de los casos ninguno falló. Lo que se rompió fue la unión entre dos de ellos, que es la parte que nadie compró y que por tanto no tiene dueño.

En la integración de sistemas multimarca el trabajo real no está en los equipos, está en el pegamento. Por mi experiencia en campo, esa unión se rompe en dos puntos concretos, la configuración correcta de los protocolos de comunicación y la elección del concentrador de datos adecuado. El resto suele resolverse. Esos dos deciden si el sistema queda integrado de verdad o solo aparentemente.

Por qué casi ningún proyecto termina con una sola marca

La idea de una instalación homogénea, toda del mismo fabricante, funciona bien en una presentación y rara vez sobrevive al primer año. Quien la defiende suele estar mirando el proyecto en su día uno, y un proyecto industrial vive quince.

Las instalaciones crecen por etapas y cada etapa tiene su propio presupuesto, su propia urgencia y a veces su propio proveedor. Se compró un sistema de control hace ocho años, se amplió la planta hace cuatro con otra marca porque la primera ya no tenía stock local, se sumó un área nueva el año pasado con un tercer fabricante que ganó por precio, y en el medio alguien reemplazó dos equipos averiados con lo que había disponible esa semana. Nadie tomó la decisión de tener cuatro marcas. La decisión se tomó sola, en cuatro momentos distintos, y cada uno de ellos fue razonable por su cuenta.

Ese es el punto de partida de casi cualquier proyecto de integración que recibimos. No se trata de convencer a nadie de estandarizar, porque sustituir equipamiento que funciona rara vez se justifica. Se trata de hacer que lo que ya está hable entre sí.

El problema no está en los equipos, está en la unión

Un equipo industrial de una marca reconocida hace bien lo suyo. Mide, controla, protege, reporta. El fabricante lo probó, lo certificó y responde por él.

Lo que casi nunca está cubierto es qué pasa cuando su equipo tiene que entenderse con el de otro. Existen programas de certificación, y algunos incluso prueban el equipo contra productos de otros fabricantes en laboratorio. Lo que ninguno certifica es el comportamiento de su instalación concreta, y eso solo se verifica en sitio. Ahí no hay garantía que cubra la unión completa y, cuando algo falla en ese punto, cada fabricante puede demostrar con razón que su parte funciona. El cliente se queda con dos proveedores correctos y un sistema que no anda.

La pregunta que casi nadie hace al comprar es quién responde cuando falla la unión. No cuando falla un equipo, porque eso está resuelto en el contrato. Cuando falla el punto donde uno se encuentra con el otro.

Los protocolos, donde se rompe primero

Un protocolo de comunicación es el idioma con el que un equipo cuenta lo que está midiendo, y con el que entiende lo que se le ordena. Si dos equipos hablan idiomas distintos, o el mismo idioma con dialectos distintos, la información existe pero no llega.

Estos son los que aparecen con más frecuencia en instalaciones eléctricas e industriales. Ninguno es mejor que otro en abstracto, y esa es justamente la razón por la que conviven.

Protocolo Dónde se encuentra normalmente Qué conviene saber
Modbus Equipos de campo, medidores, variadores, controladores El más sencillo de integrar: todo su modelo de datos son cuatro tablas de bits y registros de 16 bits. Estándar de facto desde 1979, hoy normalizado como IEC 61158-6-15
DNP3 (IEEE 1815) Distribución eléctrica, telecontrol Corre sobre los medios variados del sector, incluidos enlaces serie y de bajo ancho de banda. Soporta reporte por excepción y reporta eventos con estampa de tiempo
IEC 60870-5-104 Telecontrol sobre red, centros de control Muy usado en el sector eléctrico para hablar entre subestación y centro de control
IEC 61850 Subestaciones eléctricas El único del grupo que normaliza el modelo de datos: no solo transporta el valor, define cómo se llama y qué significa. A cambio, el que más ingeniería pide
OPC UA Capa superior, entre sistemas No sustituye a los anteriores: se usa por encima, abstrayendo la red de abajo para que sistemas distintos se entiendan sin conocerse

La tabla se lee fácil y esconde el problema de fondo. Dos equipos pueden declarar el mismo protocolo en su ficha técnica y aun así no entenderse, porque cada fabricante implementa las partes que le interesan y deja fuera las demás.

El caso de la hora lo ilustra bien. El modelo de datos de Modbus son cuatro tablas de bits y registros, y no hay en él ni un campo de tiempo. Lo más cercano que ofrece la norma, su registro de eventos, guarda el orden en que ocurrieron, no la hora. En la práctica el sello lo pone el maestro cuando sondea, no el equipo cuando pasa el evento. En campo nos hemos encontrado equipos que sí entregan fecha y hora por Modbus, pero cada fabricante decide en qué registros la pone y con qué formato. Eso funciona mientras el maestro esté configurado con el mapa de ese equipo en concreto. No viene dado por el protocolo, se acuerda aparte con cada modelo. Esto no se descubre leyendo catálogos, se descubre en la puesta en marcha, que es el peor momento posible para descubrirlo.

Mi posición sobre esto es bastante firme. Elegir protocolo en un proyecto nuevo no es una decisión técnica de detalle, es decidir con quién va a poder hablar esa instalación dentro de diez años. Conviene tratarla con ese peso.

El concentrador de datos, donde se rompe después

Resuelto el idioma, queda quién recoge. El concentrador es el punto donde confluye la información de todos los equipos antes de subir al sistema de supervisión, y elegirlo mal es el segundo error caro de estos proyectos.

Un concentrador corto de capacidad convierte en cuello de botella justo lo que debía ser el punto de encuentro. Uno que no soporta alguno de los protocolos de la instalación obliga a añadir una pasarela más, y cada pasarela es un elemento nuevo que puede fallar y que alguien tiene que mantener. Uno sobredimensionado no rompe nada pero encarece el proyecto sin dar nada a cambio. Y uno que no guarda histórico deja la instalación viendo el presente sin poder explicar el pasado, que es justo lo que hace falta después de un evento.

Hay un detalle que se pasa por alto con frecuencia y que decide más de lo que parece. Sin un reloj común entre todos los equipos no hay secuencia de eventos, y sin secuencia confiable el análisis de causa se vuelve conjetura. Se puede saber que tres cosas fallaron y no poder decir cuál arrastró a las otras dos.

Que esto no es una preferencia lo dicen los números. La IEC clasifica la sincronización en clases para el estampado de tiempo de eventos, y la más exigente de uso corriente pide 1 milisegundo (IEC 61850-5, cláusula 11.1). Del lado regulatorio, la norma norteamericana de monitoreo de disturbios de NERC exige que los relojes de los registradores de secuencia de eventos estén dentro de ±2 milisegundos de UTC. Dos organismos distintos, el mismo orden de magnitud, y ningún adjetivo de por medio. La sincronización de tiempo se ve como un accesorio hasta el día en que hay que explicar un evento, y ese día se convierte en lo más importante de la instalación. Es el tipo de decisión que cuesta poco cuando se toma al principio y que después ya no se puede tomar, porque implicaría volver a tocar equipos que están en operación.

Las tres vías para integrar, y cuándo conviene cada una

No hay una respuesta única, y desconfío de quien la ofrece antes de ver la instalación. Las tres vías que siguen funcionan, y cuál conviene depende de qué equipamiento hay, de cuánto se va a sustituir y de cuántos años tiene que aguantar la solución.

Vía En qué consiste Cuándo conviene Qué cuesta
Pasarela o gateway Un equipo traduce entre dos protocolos Pocos equipos ajenos, o uno solo que no encaja Añade un punto de fallo y algo de retardo
Estándar abierto Llevar todos los equipos a un protocolo común Instalación nueva, o renovación grande Exige que el equipamiento lo soporte, y no siempre lo hace
Capa de supervisión Un sistema por encima habla con cada uno en su idioma Instalación heterogénea que no se va a sustituir Más ingeniería al inicio, menos ataduras después

En instalaciones que ya existen y que no se van a reemplazar, la tercera suele ser la que mejor envejece, aunque sea la que más trabajo pide al principio. Las pasarelas resuelven rápido y por eso se abusa de ellas, hasta que una instalación termina con cinco pasarelas de tres fabricantes y el diagrama deja de caber en una hoja. Cada una de esas pasarelas se instaló por una buena razón en su momento, y el conjunto no tiene ninguna. Es el mismo patrón de las cuatro marcas del principio, repetido un nivel más arriba.

Un SCADA no es una pantalla

Conviene aclarar esto porque es el error más común que veo cuando alguien pide un sistema de supervisión en República Dominicana. No es un malentendido de palabras, es un malentendido de alcance, y termina costando dinero.

Los SCADA están orientados a ambientes eléctricos e industriales donde se prioriza la seguridad de la operación, y con frecuencia se los confunde con un simple panel HMI para visualizar algo puntual. Un SCADA es mucho más completo, porque involucra distintos sistemas de operación crítica y fiable. Adquisición de datos en cuasi tiempo real, sincronización de tiempos entre todos los equipos, comunicaciones hacia el centro de control, históricos de datos y equipamiento calificado para las condiciones de servicio de una subestación.

Conviene precisar lo de «cuasi». El SCADA barre en segundos, y el tiempo real duro vive un piso más abajo, en la capa de protección. Quien haya estado en un centro de control hace esa distinción sin pensarla.

La confusión tiene consecuencias prácticas. Se compra una pantalla, se instala, muestra el estado actual, y todo el mundo queda contento hasta que ocurre el primer evento serio y no hay histórico que consultar. En ese momento el sistema no falló, simplemente nunca fue lo que hacía falta. Por eso la fase de levantamiento importa tanto como la de implementación, porque ahí es donde se decide si lo que se va a comprar resuelve el problema real.

Qué preguntar antes de comprar

Si le van a vender una integración, estas preguntas separan bastante rápido a quien la ha hecho de quien la ha visto hacer. No hace falta ser especialista para hacerlas, y la calidad de la respuesta se nota enseguida.

La última pregunta parece administrativa y es de las más importantes. En campo encontramos con mucha frecuencia documentación que no corresponde a la realidad, casi siempre porque un arreglo temporal se hizo para resolver una emergencia y se quedó de forma permanente sin que nadie actualizara el plano. Quien recibe esa instalación años después trabaja a ciegas. A eso se suman otras dos cosas que veo repetirse y que no salen en ningún manual, la de trabajar sin normas porque el oficio se aprendió por repetición y no por teoría, y la ausencia de auditorías que comprueben si los equipos siguen enviando bien sus señales. Una señal que dejó de llegar puede pasar meses sin que nadie lo note, y cuando se nota, ya nadie recuerda desde cuándo.

Quién responde cuando falla la unión

Vuelvo a donde empecé, porque es la parte que decide el resultado del proyecto. Todo lo técnico de este artículo se puede resolver de varias maneras, pero esta pregunta solo tiene una respuesta buena.

Contratar cada disciplina por separado sale más barato en la hoja de cálculo y más caro en la realidad, porque la unión entre dos disciplinas no aparece en ningún contrato y termina siendo del cliente. Cuando el sistema de control no recibe lo que la red debía entregarle, el proveedor de la red demuestra que su parte entrega, el del control demuestra que lo suyo recibe correctamente lo que le llega, y ambos tienen razón.

Por eso trabajamos con gerencia integrada. No es una preferencia de organización interna, es que alguien tiene que ser responsable del punto donde las cosas se encuentran, y ese alguien no puede ser el cliente. Si quiere ver cómo llevamos un proyecto de principio a fin, lo explicamos en detalle en nuestra metodología de trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que dos sistemas sean interoperables?

Que pueden intercambiar información y además usarla. Dos equipos pueden estar conectados y comunicándose sin ser interoperables, si uno recibe un dato que no sabe interpretar.

¿Se puede integrar equipamiento que ya está instalado?

Casi siempre. Depende de qué protocolos soporta cada equipo y de elegir el concentrador correcto. Integrar lo que existe suele ser preferible a sustituirlo, y en muchos proyectos es la única alternativa viable por presupuesto.

¿Un SCADA es lo mismo que una pantalla HMI?

No, aunque el panel HMI forme parte del SCADA. Un panel HMI resuelve la operación y visualización de un equipo o proceso concreto, mientras que el SCADA añade la adquisición centralizada en cuasi tiempo real, la sincronización de tiempos entre equipos, las comunicaciones al centro de control y el histórico. Se puede tener un panel HMI sin SCADA, pero no sustituye a uno.

¿Qué protocolo conviene elegir en un proyecto nuevo?

Depende de qué hay que comunicar y con qué tiene que hablar después. En una subestación nueva nuestra recomendación es diseñar sobre IEC 61850, porque es el único que normaliza el modelo de datos, aunque no es la única vía admitida y conviven diseños con DNP3. En equipos de campo sencillos Modbus sigue siendo suficiente. Lo que no conviene es elegirlo por costumbre sin mirar qué necesita reportar la instalación dentro de unos años.

¿Qué pasa si cada sistema lo instaló un proveedor distinto?

Que la responsabilidad sobre las uniones queda repartida, que en la práctica significa que no es de nadie. Se puede integrar igual, pero el primer trabajo es levantar qué hay realmente instalado, porque la documentación casi nunca coincide con la instalación.

Conversemos sobre su instalación

Si en su operación conviven equipos de varias marcas y el sistema de supervisión no termina de dar la información que hace falta, el diagnóstico se puede hacer sobre su propio escenario. Trabajamos integración de sistemas SCADA y control en instalaciones eléctricas e industriales, y buena parte de los proyectos empieza justo por entender qué hay antes de proponer nada.

Para instalaciones de planta, el detalle de lo que hacemos está en nuestro trabajo para el sector industrial. Si prefiere conversarlo antes de pedir nada formal, también funciona.


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Fuentes consultadas